Hoy, sabiendo los pormenores y las miserias de esta mujer que, encubrió al marido y no supo proteger a su hija de los abusos del padrastro, quizás, ni hubiese hecho el intento de leerla. Pero, aquella vez, me zambullí en sus cuentos y casi me ahogo porque las ediciones de mis libros tenían una traducción ilegible.
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