En tiempos de polarización, donde el grito sustituye a la razón, la moderación se convierte en un acto de resistencia frente a la corriente dominante. Ser moderado no es sinónimo de pasividad ni de tibieza. Es, en realidad, una muestra de coraje individual ante la presión del pensamiento colectivo.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo