El año en que cumplí 60

Este año, el año en que cumplí 60, se volvió una montaña rusa emocional que no pedí, pero que tuve que aprender a montar. Un año en el que entré al hospital más veces que al cine. Un año en el que mi cuerpo me recordó, con una crudeza casi poética, que somos vulnerables, frágiles, mortales. Que la vida es un hilo fino, pero luminoso. Y que, aun en la noche más larga, siempre —siempre— hay un punto donde empieza a clarear.