Tienes un nuevo correo

El correo electrónico, en su origen cotidiano, fue una tecnología sin estridencia. No exigía respuesta inmediata. Permitía las pausas. Uno podía demorarse horas, días incluso, antes de contestar, y esa demora no era interpretada como desinterés, sino como parte del ritmo normal de la conversación. Una espera que no generaba angustia.