Con una sonrisa y los pulgares en alto
Las imágenes de Nicolás Maduro detenido en Nueva York no solo marcan un hito político, sino que revelan una calma corporal de quien aprendió a sobrevivir antes que a gobernar. Entre el sindicalista caribeño y el heredero del mito chavista, el gesto tranquilo se vuelve una clave cultural para leer su caída —o su mutación.
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