La física cuántica dejó hace rato los laboratorios para instalarse, como metáfora y como consuelo, en la vida cotidiana del siglo XXI. Más que una teoría científica, hoy opera como un relato cultural que explica —o justifica— nuestra forma fragmentaria, incierta y ansiosa de habitar el mundo.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo