Flavia tiene 27 años y es médica titulada de una universidad pública boliviana. Está desde las 6 de la mañana aguardando su turno para ser atendida por los funcionarios del CRIDAI para subsanar la inscripción que realizó con el sueño de rendir el examen que le permita acceder a la residencia médica y así lograr la especialidad de cirugía pediátrica. Es mediodía y la fila de más de 200 médicos en su situación da la vuelta a la manzana de la calle Bolívar y Murillo en Santa Cruz de la Sierra.

El Comité Regional de Integración Docente Asistencial e Investigación (CRIDAI) es la máxima instancia de coordinación regional en Bolivia, responsable de regular la formación de recursos humanos en salud (grado y postgrado) y gestionar las residencias médicas en Santa Cruz. Funciona como delegación del Comité Nacional y articula el trabajo entre el Ministerio de Salud, universidades y centros asistenciales.

Los requisitos formales para obtener una especialidad médica

En Bolivia, todo título universitario profesional debe ser emitido por el sistema público educativo nacional. En tiempos de inteligencia digital y tecnología de la información, se supone que el Estado antes de emitir un título profesional, al igual que un documento de identidad, ya cuenta con una base de datos a la cual todas sus dependencias tienen acceso. Y cuando hablamos de Estado, son Estado el sistema universitario público, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud, las gobernaciones y los SEDES (Servicios Departamentales de Salud). Sin embargo, sigue el pedido de folder amarillo (con sobre manila y nepaco), de título académico original o legalizado y de título en provisión nacional (título otorgado por el Estado) también original o legalizado.

Se sigue pidiendo una carta de solicitud de acceso, en lugar de proporcionar un formulario digital con todos los datos necesarios donde se adjunte el curriculum vitae exigido y otros, en calidad de declaración jurada con el solo hecho de remisión.

Para optar a una subespecialidad, otra vez solicitan un certificado original de especialista otorgado por los mismos que lo piden: el CRIDAI. Y a todos, en general, les exigen matrícula profesional original o, en su defecto, fotocopia legalizada del certificado de matrícula extendida por el Ministerio de Salud (entidad rectora del CRIDAI), certificado de no violencia (también emitido por el Estado), certificado del REJAP (otra vez el Estado), libreta de servicio militar para varones (el Estado una vez más) y certificado de idioma nativo (otra aberración estatal de la que ya hemos hablado al valer únicamente la emitida por el instituto estatal creado para otorgarlo, se sepa o no el idioma nativo).

Les piden certificado médico con menos de tres meses desde su emisión, los formularios impresos a color de la «preinscripción» en el Ministerio de Salud, la constancia del depósito bancario de 300 bolivianos por derecho a inscripción, fotocopia del certificado de notas del internado rotatorio (obligatorio para titularse como médicos) y de las notas de grado emitidas por la universidad de egreso; y el curriculum vitae debe estar acompañado de certificados autentificados por la Unidad Jurídica del SEDES o del Colegio Médico.

En Santa Cruz, para más de 5000 postulantes al año, existen 22 lugares de formación de especialidad, de los cuales sólo 2 son nacionales. Los otros 20 centros de salud académicos son 6 hospitales departamentales, 7 municipales (del municipio de Santa Cruz de la Sierra) y 7 privados.

Estos son la Caja Nacional de Salud, Caja Petrolera de Salud, Hospital «Oscar Urenda Aguilera» (tercer nivel, Montero), Hospital Japonés (tercer nivel), Hospital Municipal «Alfonso Gumucio Reyes» (segundo nivel), Hospital Municipal Bajío del Oriente (segundo nivel), Hospital Municipal Francés (segundo nivel), Hospital Municipal Pampa de la Isla (segundo nivel), Hospital Municipal 1º de Mayo (segundo nivel), Hospital San Juan de Dios (tercer nivel), Instituto Oncológico Boliviano (cuarto nivel, mixto), Hospital de Niños Mario Suárez Ortiz (tercer nivel), Clínica Angel Foianini (privado), Clínica CIES (privado), Hospital Municipal Plan 3000 (segundo nivel), Clínica Medical Center (Neurocenter, privado), Hospital de la Mujer Percy Boland (tercer nivel), Hospital del Ojo (privado), Instituto del Ojo (Molina, privado), Centro de Salud Mental «Blanca Añez de Lozada» (privado), Clínica Neuropsiquiátrica Monte Sinaí (privado), Hospital Psiquiátrico Benito Menni (privado).

Las 298 plazas disponibles para 5000 médicos postulantes en 2026

En 2026 el número de médicos titulados que se ha inscrito para optar al examen por una plaza de residencia médica para formarse en una especialidad en Santa Cruz, supera los 5000 profesionales. Las plazas disponibles en 22 centros de salud sólo alcanzan para el 5,96% de los inscritos.  Otro dolor de cabeza para el sistema y para la salubridad pública.

Llama la atención que para una población departamental próxima a los 4 millones de habitantes, este año la institución pública que regula la especialización médica en el país sólo prevé 4 nuevos profesionales en neurología, 1 en neurocirugía, 2 en oncología clínica, 3 en cirugía oncológica, 2 en cirugía pediátrica y 3 en medicina familiar. Las especialidades más sensibles y con alta demanda por el alto costo de su atención tienen una oferta inadmisible, al igual que la medicina preventiva y la especialidad en salud pública, que directamente no existen.

Esta es la oferta de residencias de especialidad publicadas por el área de salud del departamento de Santa Cruz: 21 plazas para Anestesiología, 7 plazas para Cardiología, 29 plazas para Cirugía General, 3 plazas para Cirugía Oncológica, 2 plazas para Cirugía Pediátrica, 1 plaza para Cirugía Vascular, 1 plaza para Coloproctología, 1 plaza para Dermatología, 14 plazas para Emergenciología, 2 plazas para Gastroenterología Clínica, 50 plazas para Ginecología y Obstetricia, 3 plazas para Imageneología, 11 plazas para Medicina Crítica y Terapia Intensiva, 3 plazas para Medicina del Trabajo, 3 plazas para Medicina Familiar, 41 plazas para Medicina Interna, 4 plazas para Nefrología, 10 plazas para Neonatología, 4 plazas para Neumología, 1 plaza para Neurocirugía, 4 plazas para Neurología, 1 plaza para Neurología Pediátrica, 2 plazas para Oftalmología, 2 para Oncología Clínica, 52 plazas para Pediatría, 5 plazas para Psiquiatría, 1 plaza para Reumatología, 9 plazas para Terapia Intensiva Pediátrica, 8 plazas para Traumatología y Ortopedia, 3 plazas para Urología.

Flavia conoció la convocatoria nacional al proceso de admisión para residentes en busca de una especialidad el domingo 28 de diciembre de 2025. Realizó la «preinscripción» en el sitio web del Ministerio de Salud y la «inscripción física» y entrega de documentos en la Comisión Regional del CRIDAI Santa Cruz antes del 13 de febrero (fecha tope para cumplir ambos registros). El 20 de febrero, fecha en que publicaron las listas de postulantes habilitados e inhabilitados para optar al examen de conocimientos, vio con sorpresa que su nombre estaba en la lista de postulantes observados por falta de documentos. Asegura que presentó el legajo completo foliado y con el nepaco en el folder amarillo. Teme que se hubieran extraviado sus títulos originales, lo que la angustia por el engorroso trámite que sería volver a conseguirlos en el corto plazo de cinco días que prevé la fase de reclamos y vence mañana (25 de febrero).

El 18 de marzo de 2026 es el examen de conocimientos. El mismo día serán publicados los resultados de los médicos que aprobaron la prueba pero solo hay 298 plazas disponibles que serán asignadas por prelación de notas y según la plaza elegida por el postulante dirigida a la Comisión de Admisión.

¿Qué futuro les espera a los médicos que aprueban el examen de especialidad y de subespecialidad cuando las posibilidades de obtener una plaza son bajísimas, aún cuando sus notas sean destacadas? Flavia dice que muchos excelentes profesionales deben presentarse año tras año al mismo examen y aún aprobando, no tienen lugar para especializarse. «La frustración es grande y muchos no tienen la posibilidad de seguir porque tras más de siete años de estudios de formación médica, la necesidad laboral los obliga a trabajar sin completar una especialidad e incluso, a dedicarse a otra actividad, porque el médico general tiene pocas opciones de crecer profesionalmente», concluye justo cuando al mediodía los funcionarios del CRIAI comienzan a atender la fila.

Por Gabriela Ichaso Elcuaz.

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