Plantar un árbol

“Si el planeta fuera un banco, ya lo habrían rescatado” / “Estoy segura que los dinosaurios también creían que les quedaba tiempo” / “No hay un planeta B”. Ingeniosas frases, como estas, hacen parte de los carteles que niños, adolescentes y jóvenes de todo el mundo vienen usando para protestar por la falta de acciones colectivas —concretas— que eviten el cambio climático. Las nuevas generaciones tienen una conciencia ecológica que los está llevando a encabezar demandas frente a organismos internacionales y gobiernos de sus propios países.