«Lo pensamos, lo sentimos y lo hicimos» fue la frase del reconocido educador, escritor y psiquiatra al recibir la máxima distinción de la Ciudad el día del 465º aniversario de su fundación, el 26 de febrero. Una frase que aquilata la coherencia de su trayectoria conjugada en primera persona del plural, destacada en unión con su esposa Rita Gravato, pilar familiar y de los proyectos sociales consumados desde el sector privado a favor de los cruceños.
Lucho Roca (como lo conocemos todos), en principio, estaba reticente a recibir el honor conferido por el Concejo Municipal de Santa Cruz de la Sierra. Alejado del ruido de la época y de las falsas promesas de apoyo a la cultura, su mayor retribución material e inmaterial está en los cientos de cruceños y turistas que a diario llegan al Ateneo del Campo, el espacio de arte al aire libre y en grandes salones, donde los sentidos del visitante se llenan de inspiración. Aceptó el homenaje conmovido por las llamadas de tantas personas y su familia, que saben que -entre tanto premio repartido sin razón ni merecimiento- precisamente en él se reúnen la vocación de servicio, su alto nivel de calidad profesional, la permanente contribución a la investigación social, su producción de pensamiento escrito, su inversión inclaudicable en infraestructura y formación en la educación y las artes.
Luis Alberto Roca García nació en Santa Ana del Yacuma, Beni, Bolivia, en 1945. A los tres años, se trasladó junto a su familia a Santa Cruz de la Sierra, ciudad en la que reside desde entonces. Es bachiller del Colegio La Salle de Santa Cruz y abogado de las aulas de la UAGRM. Se formó como médico con especialidad en psiquiatría, entre 1965 y 1973, en la Universidad Federal Rio Grande do Sul, en Brasil, donde conoció al amor de su vida, su esposa Rita Gravato de Roca. También tiene la especialidad como psicoanalista, obtenida en la Asociación Psicoanalítica Argentina. Ha sido médico psiquiatra de la Caja Petrolera y de la Caja Ferroviaria, catedrático en la Universidad Evangélica Boliviana, en la UAGRM y en la UPSA; director departamental de Penitenciaría en Santa Cruz; fundador de la Asociación Interdisciplinaria para Estudio y Prevención del Filicidio; fundador y presidente tutelar del menor (DIRME), director y fundador de la Clínica de Reposo Pinel, oficial mayor de Desarrollo y Cultura de la Alcaldía, médico psiquiatra en consultorio privado; columnista del diario El Deber, director y fundador del Colegio San José; fundador de Ateneo del Campo y la Fundación Roca Gravato. Publicó los libros «La importancia de llamarse Pedro», «Viuda cuanto antes mejor», «Elogio a Santa Cruz» y «Breve historia del habla camba y su mestizaje».
Es padre de cuatro hijos y abuelo de ocho nietos. Es un profesional con profundo espíritu de servicio y compromiso social. Impulsor del arte y la cultura en Santa Cruz, se distingue por su capacidad de comunicación y oratoria, así como su empatía para generar vínculos significativos, su habilitad de liderar iniciativas y fomentar espacios de desarrollo creativo y cultural.


El «Ateneo del Campo» es una iniciativa del Dr. Luis Alberto Roca y su esposa la Sra Rita Gravato, quienes junto con sus hijos, amigos y artistas construyeron un espacio totalmente dedicado al arte donde antes funcionaba el Colegio San José. Desde enero de 2020, pusieron en marcha la Academia de Artes Figurativas, un taller de dibujo, pintura y escultura abierto a todo aquel dispuesto a aprender haciendo. Acogen, además, a talentos que vienen de las provincias cruceñas y del resto del país. En el «Ateneo del Campo», media jornada es insuficiente para recorrer las bibliotecas, las exposiciones de obras de arte permanentes y temporales, la librería y tienda de arte (sucursal de la tradicional librería «Ateneo», ubicada en el centro comercial Design Center), las plazuelas temáticas y el café «Alto Tostado» (originalmente también «Ateneo»), la tienda de dulces portugueses (Confetaria Abelha), el Muro de los Amigos. Se encuentra ubicado a la altura del Km. 9 de la Doble Vía a La Guardia, ingresando por la avenida Mapaizo y el ingreso tiene un costo de 10 bolivianos (poco más de un dólar).



En la ceremonia del Concejo Municipal que lo nombró «Hijo Ilustre», el discurso del Dr. Lucho Roca fue breve y emotivo. Su obra y sus servicios hablan por él y los suyos: «En nombre de mi familia y mío, quiero expresar mi sincero agradecimiento, al Honorable Concejo Municipal de Santa Cruz de la Sierra por la distinción de Hijo Ilustre de esta ciudad.
Este reconocimiento tiene un significado profundamente especial, porque proviene de la ciudad que ha marcado mi vida, vocación y compromiso. Santa Cruz no es solo donde he desarrollado mi trabajo, sino también el lugar donde he construido sentido de pertenencia y responsabilidad.
Mi trayectoria como médico psiquiatra y educador se ha centrado en formar profesionales comprometidos con una visión humana y sensible.
Mi accionar ha estado siempre guiado por una convicción profunda: «Que es preferible encender una pequeña luz que maldecir la oscuridad». Ese pensamiento ha orientado mi práctica profesional, tarea educativa y compromiso social.
Desde esa base fundamos el Colegio San José, con la certeza que educar es también escuchar, cuidar y ofrecer oportunidades para construir un futuro con sentido.
Inspirado por este espíritu, nació la Fundación (Roca Gravato) para acompañar artistas emergentes. Creo profundamente que el arte no solo nos permite expresarnos, sino que es una herramienta poderosa de fortalecimiento y transformación social.
Este camino no hubiera sido posible sin el amor de mi familia, quienes han sido apoyo permanente y motivo profundo para seguir esta misión de vida.
Agradezco al Honorable Concejo Municipal por este reconocimiento que representa para mí un honor y al mismo tiempo, un compromiso renovado de seguir aportando al bienestar humano y cultural de nuestra ciudad.
Finalmente dejarles saber que los logros de nuestro trabajo fueron porque… «Lo Pensamos, Lo Sentimos y Lo Hicimos».
Por Gabriela Ichaso Elcuaz, abogada y periodista.
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