Durante más de un siglo, el petróleo no solo impulsó automóviles, industrias y economías: también alimentó una poderosa narrativa cultural sobre el progreso, la libertad individual y el dominio de la naturaleza. Hoy, en medio de la crisis climática y la transición energética, ese relato comienza a resquebrajarse, revelando hasta qué punto la modernidad construyó su imaginario alrededor de la energía fósil y de ciertas ideas de poder, crecimiento y masculinidad.
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