El último trámite: La burocracia… hasta con los muertos
Para el vecino, para el ciudadano común, el verdadero progreso es librarse de la epidemia de la fotocopia y de las zancadillas del vuelva mañana o vaya por otra oficina y vuelve por acá del burócrata inútil, aquel que ni siquiera justifica su trabajo transmitiéndole a sus jefes que lo que hace con el «contribuyente» (falacia con la que se denomina a quien paga impuestos como obligación) es del siglo pasado.
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