Entre la promesa biotecnológica y el dilema civilizatorio

La tentación de soluciones definitivas, como “borrar” al mosquito del mapa, refleja una visión del mundo donde los problemas complejos se reducen a variables controlables. Pero la realidad es más ambigua. El mosquito no es simplemente un enemigo, es parte de un sistema del que también formamos parte. Erradicarlo podría salvar millones de vidas, pero también podría alterar equilibrios que aún no comprendemos del todo.