En estos días, una joven, Noelia Castillo, española como Sampedro, murió gracias a la eutanasia. Tenía 25 años. Víctima de una violación grupal, debido a los estremecedores efectos del crimen, intentó matarse, lanzándose del quinto piso de un edificio. No murió; quedó parapléjica. Resolvió entonces apelar a esa posibilidad legal; no obstante, su padre se opuso. Pasaron varios meses hasta, por fin, obtener un fallo definitivo de la justicia.
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