Vivimos en una época que se define por el exceso de información. Nunca habíamos tenido acceso a tantas fuentes, y, sin embargo, esa abundancia no ha producido necesariamente sociedades más críticas. Al contrario, pareciera que la saturación informativa tiende a generar lo que podríamos llamar una nueva forma de pasividad. No la pasividad del que no sabe, sino la del que no procesa.
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