A Juan Pablo Velasco le habrán sugerido decile al “señor Otto” que se disculpe por sus dichos sobre Paola Aguirre, su candidata a vicegobernadora, así como a él no lo dejaron respirar toda la campaña nacional exigiéndole que reconozca sus dichos racistas publicados en su cuenta de X y borrados después. Los posteos de Velasco existieron, nunca los reconoció ni se disculpó, y el santo y seña de las rotondas en el paro de los 21 días fue reído por todos en Santa Cruz, menos por los masistas.
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