Anatomía de un ignorante urbano

El habitante urbano contemporáneo vive, en cambio, rodeado de sistemas que operan por él. La electricidad llega sin que se comprenda su origen, el agua fluye sin conocer su recorrido, los alimentos aparecen casi mágicamente en los mercados. Una mediación permanente que produce una sensación de control y eficiencia, pero también oculta una dependencia estructural. Cuando esos sistemas fallan, la fragilidad se vuelve visible.