Mucho se discute en estos tiempos de cómo mejorar una educación que nos parece tan venida a menos. Discusión en la cual el foco suele ponerse exclusivamente en contenidos y resultados. Se habla de matemáticas, comprensión lectora, tecnología y capacitación docente. Sin embargo, casi nunca se considera un componente omnipresente, ineludible, casi invisible al entendimiento de los expertos: el patio de la escuela. Aquel espacio cotidiano donde se juega, se descansa, se convive y se aprende.
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