Quien conoce Bolivia de cerca no necesita estadísticas para entenderlo: los sindicatos cocaleros del Chapare, las organizaciones sociales que bloquean carreteras, los dirigentes que agitan a las masas no son correas de transmisión del crimen organizado. Son la fachada social de un negocio valuado en miles de millones de dólares que conecta laboratorios en el trópico boliviano con las calles de São Paulo, Madrid y Shanghai.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo