Del desperdicio al futuro urbano

Durante siglos las comunidades rurales han manejado una lógica de reaprovechamiento. En las sociedades campesinas tradicionales casi nada se desperdiciaba. La madera podía tener un segundo o tercer uso, las cenizas se utilizaban como fertilizantes, al igual que los restos orgánicos. La industrialización se sostuvo sobre el concepto del descarte, como una consecuencia natural de la abundancia que genera la productividad industrial.