Las ambiciones del presidente

Las democracias necesitan creer que se sostienen sobre un relato moral. Necesitan imaginar que existen límites éticos, que sus figuras públicas son capaces de actuar más allá del interés personal inmediato. Cuando esas figuras caen bajo sospecha, lo que se erosiona no es solamente esa reputación individual, sino la confianza colectiva en la legitimidad del sistema.