El regionalismo no ha sido superado y no tiene por qué serlo

hay publicaciones que insisten en plantear que la conflictividad boliviana se reduce a lo económico, en este caso, al choque de dos modelos: el popular y el moderno. Y se afirma, además, de forma muy osada, que la problemática regional ya no se la puede interpretar como lo hacía Roca, debido a la cosmopolitación actual de las regiones. Es un argumento astuto, pero no deja de ser falaz.