La forma más hermosa de perder el tiempo

Mientras escribo estas líneas, Bolivia sigue siendo Bolivia: bloqueos, discursos racistas e intolerantes, incertidumbre económica, autoridades que prometen milagros con presupuesto ajeno o inexistente, analistas que explican el país con la misma precisión con la que un brujo lee el futuro en una taza de café y redes sociales donde cada ciudadano se siente obligado a emitir sentencia antes de que los hechos terminen de ocurrir.