La tribu feliz del Mundial

Abundan las imágenes, que constituyen un certificado de asistencia. Cada una está gritando: “Yo estuve aquí. Fui parte de esto”. El aficionado no está documentando únicamente un partido de fútbol, está conservando el recuerdo de una experiencia.

El fútbol de clubes, en cambio, se construye sobre otro tipo de vínculos. Allí las rivalidades son permanentes. Los equipos representan barrios, regiones, historias familiares y, en algunos casos, diferencias de clase o identidades políticas.