Entre la obligación y el placer
En nuestra cultura moderna, tan a maltraer en las últimas décadas, el cuerpo suele ser concebido como una máquina, casi un mero conjunto de músculos y articulaciones que responden de manera uniforme a cualquier movimiento. Sin embargo, la investigación científica y la mirada antropológica, o la siempre inasible realidad, revelan que no es lo mismo mover el cuerpo por obligación que hacerlo por gusto. La diferencia no reside exclusivamente en la fisiología, sino en el significado social y cultural que acompaña al esfuerzo.
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