No sabemos si el Alcalde es alguien descaradamente cínico o simplemente un incapaz de antología. Némesis del rey Midas, todo lo que ha tocado en sus tres gestiones a la cabeza del Gobierno Municipal de la capital cruceña, de 1996 a 1999, de 2000 a 2002 y desde abril de 2021 a la fecha, en lugar de volverlo oro lo ha convertido en podredumbre.
Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más próspera y grande de Bolivia, se encuentra asolada por una epidemia no declarada de chikunguña, una «enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos Aedes Aegypti y Aedes albopictus, caracterizada por fiebre alta y dolores articulares intensos que pueden volverse crónicos». La Organización Panamericana de la Salud sostiene desde finales de 2025 que «las temperaturas extremas favorecen el rebrote actual, que además se combina con la presencia de genotipos asiáticos y africanos del virus, por lo que es necesario mantener una vigilancia sensible y una respuesta oportuna».
11 concejales en ejercicio, 15 candidatos a alcaldes y 15 listas de candidatos a concejales y nadie dice nada. En las redes sociales, el tema del pueblo es las denuncias contra un pastor evangélico mientras miles de cruceños afectados por la contagiosa enfermedad, no son noticia. Y es que no se trata de un contagio por contacto ni por gotitas de saliva como el COVID, sino de la propagación de un virus por la mugre y el abandono en que se encuentra toda área verde, todo espacio público, donde se desarrollan en su hábitat ideal, las larvas de los mosquitos que al picar a una persona con el virus y luego a otra sana, le transmiten la infección.
El caso más dramático, además de la muerte de una persona y la internación en terapia media e intensiva de varias, es el narrado por una madre que difundió que su recién nacido se encuentra con los intestinos destrozados. En tanto, como si no fuera asunto suyo, el Alcalde difunde publicidad municipal anunciando un «bono escolar» en efectivo a los padres de familia cuando los colegios, las plazas, los parques, las alamedas y los canales de drenaje se encuentran invadidos de maleza en muchos casos de más de un metro de altura, aguas estancadas de las lluvias y amontonamientos de basura en putrefacción en una época de altas temperaturas y humedad superior al 90%. Las deudas acumuladas por la gestión de Jhonny Fernández ascienden a 1500 millones de bolivianos a empresas contratistas, a hogares de niños, a la empresa recolectora de residuos, a los servicios básicos de agua y energía eléctrica de establecimientos públicos como mercados, etc. De fumigación, ni hablar. Hasta en La Habana, Cuba, como se muestra en la gráfica, donde los apagones energéticos y la carencia de combustible sumados a la crisis crónica económica han hecho casi insoportable la vida en la isla, fumigan contra la propagación de mosquitos.
El SEDES anunció la alerta roja sin previo aviso de un estado de precaución. Ha comenzado a informar a diario los casos confirmados que registra, los cuales no necesariamente reflejan la realidad. Los síntomas de contagio llevan a los pacientes a buscar diagnóstico y medicina para recuperar la salud pero pocos tienen acceso a realizar los análisis clínicos que certifiquen si la dolencia se trata de dengue o de esta variante, dolorosa y con secuelas importantes. La Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (FESIRMES) alertó que el 23% de su personal se encuentra infectado.
Nadie bloquea. Nadie reclama. El Ministerio de Salud no habla. Las Comisiones de Salud de Senadores y de Diputados, tampoco. Nadie hace suyo el grave problema de salud que atraviesan los cruceños, cuando lo que correspondería mínimamente es una acción popular contra el Alcalde y el Concejo Municipal ante las omisiones de funciones de proteger los derechos colectivos a la seguridad y la salubridad. Es de su exclusiva competencia el saneamiento ambiental y han permitido que la ciudad sea un enorme caldo de cultivo del dengue y la chikunguña.
Cuidarse de la chikunguña
El 3 de enero por la noche no había frazada que me quitara los escalofríos y el estado febril cuando la temperatura ambiente superaba los 32ºC. Al día siguiente, imaginé que una golpiza en todo el cuerpo sería parecida al dolor que sentía desde los dedos de los pies hasta los de las manos. Casi a rastras llegué a la emergencia de ProSalud: los síntomas eran de un contagio de dengue o chikunguña. Yo tampoco me hice los análisis específicos de laboratorio: sólo el básico de sangre, donde confirmaron la presencia viral transmitida por un mosquito portador. El dolor del cuerpo es prácticamente invalidante. No solo se pierde la fuerza física: mover los dedos para asir un vaso, los tobillos para intentar dar un paso, las rodillas para levantarse o sentarse, es imposible sin dolor. En mi caso, el estado casi de invalidez permaneció casi dos semanas. Las secuelas articulares duraron más de un mes.
No existe medicación específica. La recomendación general es reposo casi absoluto (los primeros días no hay posibilidad física de hacer otra cosa), mucha agua y paracetamol cada 8 o 12 horas (por tiempo limitado e indicado por un médico). No debe tomar aspirina ni ibuprofeno ni otro medicamento antinflamatorio no esteroideo (AINE), hasta que se descarte la posibilidad de que sea dengue, para reducir el riesgo de hemorragias.
La etapa viral empieza a ceder con una sensación de alergia con sarpullido en las extremidades. Apenas el dolor comience a ceder, consulte a su médico para empezar a mover las articulaciones atendiendo a las posibles inflamaciones de las mismas, además de cuidar el hígado. Ingerir mucha agua también ayuda a «desintoxicar» del virus el cuerpo maltrecho. Alertan que los problemas articulares pueden extenderse hasta un año después de la enfermedad y deben ser tratados oportunamente para evitar que se tornen un mal crónico.
Por Gabriela Ichaso Elcuaz.
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