Durante décadas, Argentina convivió con una sensación de grandeza perdida. Un país que suele pensarse como excepcional, pero con una historia reciente marcada por grandes frustraciones colectivas. Es en este contexto que el fútbol ha ocupado un lugar mucho más importante que el de un simple espectáculo deportivo. Se convirtió en uno de los pocos escenarios donde todavía era posible demostrar que aquella idea de grandeza seguía siendo posible.
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