«Un productor de sandías le escribió pidiéndole que lo ayude porque el empaque que le pedía el cliente era diferente al que le exigía el Estado argentino para exportar. Bajaron de 2, 5 kg. de regulaciones a 50 g. para la agroindustria. Así, no en número de normas abolidas sino en peso de papeles», expuso como ejemplo el ministro desregulador del gobierno de Javier Milei en ocasión de la presentación de la plataforma «Tranca Cero» en el Palacio Quemado.
El caso que mencionó en La Paz es uno de cientos que ha atendido en su labor persistente de liberar al ciudadano de las cargas estatales que le dificultan la vida administrativa y productiva. En 2025, había contado: “Hace un tiempo me escribió un productor mendocino de ajos. Me contaba que para autorizarle la exportación le medían el tamaño de las cabezas de ajo prohibiéndole las que eran pequeñas (Sí…, como si no tuviéramos problemas el Estado gastaba recursos propios y ajenos midiendo cabezas de ajo). Un absurdo, se lamentaba, porque sus ajos se exportaban a Corea para hacer puré”.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado de la República Argentina, Federico Sturzenegger, llegó a la sede de gobierno de Bolivia a la presentación de la plataforma “Tranca Cero”, una herramienta virtual creada por el Ministerio de la Presidencia con cooperación del BID para combatir la burocracia y fortalecer la relación entre el Estado y la ciudadanía.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, subrayó el cambio de paradigma que se busca implementar: “Hasta hoy el ciudadano ha tenido que adaptarse al Estado. A partir de ahora lo que nosotros queremos es que el Estado se adapte a las necesidades del ciudadano”. Y destacó: “Esto no es un simple anuncio: Desde el 1º de junio ninguna institución dependiente de los ministerios o descentralizada solicitará fotocopia de carnet y certificado de nacimiento. Lo que estamos buscando es que el Estado se mida, no por lo que dice sino por lo que hace y por lo que resuelve finalmente”.
El principal invitado al acto, que contó con la presencia del presidente Rodrigo Paz Pereira, saludó a la comunidad boliviana en Argentina, destacando que es muy querida y respetada, con una ética de trabajo que es absolutamente sorprendente. “Me crié en la ciudad de La Plata, donde toda la horticultura es de bolivianos y si va a lugares más remotos como Chubut, en la Patagonia, pasa lo mismo”. A propósito, anunció que su gobierno ha enviado al Congreso argentino un proyecto para derogar una ley del kirchnerismo que prohibía a los extranjeros comprar tierra en Argentina y cree que la comunidad boliviana va a ser una de las grandes beneficiarias para seguir invirtiendo, contribuyendo y trabajando aportando a su país.
Explicó que implementaron la plataforma denominada Reportá la burocracia, a través de la cual han recibido 15.000 propuestas de desregulación y simplificación administrativa.
Empezó de una manera bastante “artesanal”. Cuando Sturzenegger iba a los programas de televisión, le pedía a la gente que por favor le escriban diciéndole “cómo el Estado les hace sus vidas miserables”. Fue así que comenzó a recibir muchos mensajes. Entre ellos, el caso del productor que le preguntaba si podía ayudarlo con sus sandías porque el Estado lo obligaba a envasar de una manera para exportar que no era la forma que le exigía el cliente. Llevaba 10 años tratando que el Estado argentino le permitiera envasar las sandías de otra manera. “Federico: la sandía no es plutonio”, le escribió en el pie de correo.
Lo que sucedía a este productor, luego de una investigación, resultó ser la punta del témpano (que el 10% de lo que sucede se ve), ya que la regulación en el tema de frutas era tan tremenda que no se podía cosechar si un funcionario del gobierno no lo autorizaba y estaba regulado hasta el tamaño de los grifos de los vestuarios. Ese contracto con la persona fue el que colaboró a que se tire a la basura la pila de regulaciones, reduciéndolas a la mínima expresión. De esa manera fue avanzando el proceso que dio forma a la plataforma.
Señaló que el gobierno del presidente Milei tiene dos ideas centrales.
La primera es el equilibrio fiscal obtenido bajando el gasto público -5 puntos en el primer mes, 30% de disminución del gasto público equivalentes a 5% del PBI), enfatizando que “cada peso que el gobierno gasta, alguien lo paga. Alguien paga un impuesto, se emite deuda con lo cual se absorben los recursos del sector financiero o se emite dinero, con lo cual es impuesto inflacionario; no hay gratis”. Afirmó que cuando se baja el gasto, al mismo tiempo se bajan los impuestos o las contribuciones que se le pide al sector privado para bajar ese gasto. Menciona por lo dicho por Milei, que no se entiende en qué momento se convenció que sacarle la plata a la gente y dársela a los políticos para que los políticos la gasten por la gente, es más popular que devolverle la plata a la gente bajando el gasto público y bajando los impuestos. Al Estado argentino, la baja de 5 puntos del PBI le permitió bajar 2,5 puntos los impuestos formales; 2,5 el impuesto inflacionario y bajar en 20 puntos la pobreza en el país, concluyó. Una primera reflexión es que bajar el gasto público es eminentemente popular porque implica una baja en los impuestos, enfatizando que en el gasto social, por ejemplo, la asignación universal por hijo no se tocó, sino que se cortó el gasto de los políticos, el gasto de la política, del cual la gente no recibía nada y sin embargo lo estaba pagando.
La segunda idea es la libertad económica, en la que la gente libre va a poder hacer muchas más cosas. Las dificultades cuando se habla con los empresarios no son que les falta un producto o que no tienen mercado: Son todos los obstáculos que el Estado les pone para poder desarrollarse. Si se logra removerlos, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento es mejor.
En dos años, han eliminado 15.000 regulaciones en la República Argentina: 15.000 restricciones que la normativa le exigía cumplir a la gente (como el ejemplo del envase de la fruta) El resultado es que en el índice de la libertad económica de la Heritage Foundation, Argentina fue el país que más puntos escaló tanto en 2025 como en 2024.
Tanto el equilibrio fiscal como la libertad económica son componentes fundamentales para construir un país que respeta los derechos de propiedad. Argentina fue un país donde los derechos de propiedad siempre fueron endebles, siempre estaban en riesgo y las inversiones importantes que se necesitan en energía, en minería o en cualquier sector de la economía, solo serán atractivas cuando se consolida un país en el que los contratos se van a cumplir, los derechos de propiedad se van a respetar. El equilibrio fiscal es muy importante porque sin él, el Estado tarde o temprano va dar un manotazo a subir impuestos u otra medida antipopular. Subraya que las regulaciones afectan el derecho de propiedad. Puso el ejemplo de una propiedad inmobiliaria y si un gobierno establece un control de alquileres, esa propiedad vale menos para el propietario.
En Argentina, el primer año de estas medidas la economía creció sobre el 6%, a pesar del ajuste fiscal del 5%; el segundo año, el 3,5% de crecimiento que en el marco de las expectativas actuales de 1% por trimestre, el mandato de Milei concluiría con 20% de crecimiento luego de 15 años de estancamiento.
Los resultados fueron inmediatos. Otro dato es que las exportaciones aumentaron el 40% en dos años.
Volviendo a la desregulación, las conversaciones giraban como en una compensación entre riesgo y retorno. Pareciera que el burócrata tiene una creatividad inmensa en ver todas las cosas terribles que pasarían si la gente es libre. La regulación, lo más importante, es que hacen que muchas cosas no ocurran. Por ejemplo, al cruzar una calle. Hay gente que muere cruzando la calle pero a nadie se le ocurriría prohibirle a la gente que cruce la calle u obligar a hacer un puente en cada bocacalle. No tiene sentido.
En muchos ámbitos de discusión, están muy presentes los riesgos que podrían ocurrir con la libertad pero muy poco presentes todas las cosas que están dejando de ser, o que se están dejando de tener, en un ambiente de libertad. Puso el ejemplo de Airbnb, la aplicación de alquileres y hospedajes, cuyo creador contó que nació de un hecho que le ocurrió en California, cuando salía de su casa y un hombre estaba estacionado en la puerta con su combi Volkswagen con la que viajaba desde Canadá; lo encontró vendiendo artesanías y le preguntó dónde iba a quedarse. Como el viajero le dijo que no tenía dónde, le ofreció el sótano de su casa pero se quedó pensando cómo iba a abrir su domicilio a un extraño que podía ser un asesino y que cuando el huésped se retiró a descansar, le cerró la puerta con llave hasta la mañana siguiente. Se volvieron grandes amigos y nació la aplicación que hoy es universal para búsqueda de alojamiento. La posibilidad de éxito era infinitamente mayor que el riesgo.
Se da mucho peso a los riesgos y poco peso a todas las cosas que se están resignando por poner regulaciones. Milton Friedman en el libro “La libertad para elegir” habla del proceso para la regulación en la selección de medicamentos. No se puede vender cualquier cosa como medicamento. Se plantea (Friedman) que si un regulador acepta un medicamento y un niño muere por ese medicamento, esa persona estará en grave problema porque terminó autorizando un medicamento que resultó nocivo; ahora si esa persona no autoriza un medicamento y mueren miles de niños porque nunca llegaron a tener un producto que los podía haber curado, a ese individuo no le pasa nada porque nadie se enteró de que esa omisión o esa restricción permitió que una droga que podía haber salvado miles de vidas no llegara. Los incentivos del regulador son siempre a favor del conservadurismo, sostiene Friedman; a favor de la negativa permanente porque si se hace algo y pasa lo negativo, se hace responsable. Sturzenegger reitera que, como hacedores de políticas, se debe ver lo que se deja de lado.
La regulación es poder, es una oportunidad de corrupción, sostuvo el ministro argentino. Hizo referencia a la afirmación de Elon Musk en su empresa Tesla cuando dijo que la mejor pieza o parte, es la que no pieza o parte. Parafraseando, Sturzenegger preguntó cuál es el mejor trámite y respondió que no haya trámite. “Hay que reflexionar profundamente por qué se necesita un trámite, por qué un hotel debe informar los visitantes que tiene, a quién le importa eso, qué valor genera eso, ¿a quién le importa eso?”.
Se trata de simplificar al límite: si hay error, se da marcha atrás pero no al revés. “Muchas regulaciones las puso alguien porque tenía un negocio detrás de la regulación”, afirmó. Puso dos ejemplos: Al llegar al gobierno, la internet satelital Starlink estaba prohibida en Argentina con 47 millones de habitantes y una vastedad territorial, un servicio que si se pone en Europa va desde Portugal hasta Estonia. Estaba prohibido porque a un grupo de medios que es el proveedor más grande de internet satelital en Argentina le resultaba mucho más fácil convencer a un regulador para que prohíba la internet satelital que competir con ese servicio. Dos años después de romper esa regulación, 3 millones de argentinos tienen internet satelital sobre todo en los lugares más aislados. Otro ejemplo, a los seis días también de la administración de Milei, liberaron la aviación comercial en la que Aerolíneas Argentinas no quería mucha competencia. Hoy 1,2 millones de argentinos están conectados con pequeñas aerolíneas que no existían antes.
Otro dato que quiso compartir es que la regulación es eminentemente anti pequeñas empresas porque comparó que la regulación es como un costo fijo donde la empresa grande lo sobrelleva sin problema, mientras que para la empresa chica es un obstáculo insalvable. Muchas veces son las empresas grandes las que promocionan que haya la regulación porque les impide la competencia y el desafío a las empresas pequeñas. Para la empresa pequeña es muy problemático no formalizarse porque si no lo hace, no puede crecer y una empresa informal por lo general tiene baja productividad. Las economías crecen permitiendo que las pequeñas empresas se formalicen y crezcan. La regulación es tremendamente destructiva de ese proceso porque obliga a las pequeñas empresas a mantenerse en la informalidad.
6 medidas que funcionaron en el Estado argentino
1. Preguntarse si una regulación debiera existir. Puso como ejemplo el turismo: Bolivia tiene un potencial enorme, podría ser un gran parque de diversiones con La Paz, el Titicaca, el Salar de Uyuni, la ruta del vino, el Amazonas… ¿Para qué se necesitan regulaciones en turismo? Está el Código Civil, el comercial, el Código Penal… Listo. Que la gente sea libre, que hagan las empresas que quiera, haga las aerolíneas que quiera. Es muy importante arrancar de raíz porque si no es de raíz, es como podar un árbol y después, empiezan a crecer de nuevo las regulaciones.
2. Discutir con el papel sobre la mesa. Conversar con la desregulación propuesta porque hace específico el debate.
3. Quitar de la regulación todo lo que tiene que ver con calidad. Si la manzana es grande o es chica es un tema del mercado: la gente sabrá si quiere comprarla o no. No hay nada que el Estado tenga que hacer en relación con la calidad. Si puede tener en la sanidad, en la salubridad, en lo epidemiológico, pero en la calidad no.
4. Sacar al Estado de todo lo posible. Por ejemplo, certificaciones. Si un producto se vende en Suiza, se vende en Alemania, qué tendría que procesar el Estado para certificarlo. Chile exporta 60.000 millones de dólares de productos mineros al año; Argentina, hasta el gobierno de Milei, sólo 3000 millones: ahora 6000 millones de dólares.
5. El proceso de desregulación construye capital político. Cada cosa que se haga de desregulación, la gente lo va a agradecer. El pueblo es el que sufre todas estas trancas. El pueblo no se va a oponer. Se va a oponer la burocracia porque pierde poder y quizás aquellos grupos que se veían beneficiados por la regulación, donde la regulación era un privilegio para ellos, que al quitárselo les molesta. Desregular solo suma a cualquiera de las carteras ministeriales que haga este proceso. En todo caso, es un problema político con los grupos de interés que se beneficiaban.
6. La agenda de desregulación es central para la construcción de un país próspero en libertad.
Por Gabriela Ichaso Elcuaz.
La Resolución 21/25: la liberación del ajo y las sandías

La Resolución 21/25 (y otra que viene mañana), con firma del Secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, implementan una histórica desregulación en la industria de frutas (cítricas, no cítricas, secas y desecadas). Para visualizar de lo que hablamos comparen en la foto adjunta la reglamentación vieja (la pila alta) con la nueva ¡(la pila baja)!
Todo arrancó cuando me escribió Walter Javier Detzel contándome que le pedían envases para sus sandías que su cliente externo no aceptaba. La solución: cargaba el barco y cuando salía desarmaba los paquetes exigidos y los reemplazaba por los que sí servían. (¡Gracias Walter por escribirnos!).
Lo cierto es que lo de Walter resultó la punta del témpano, abajo pululaba una maraña de resoluciones y obligaciones típicas de un estado militar-kafkiano. Así que nos pusimos a trabajar con el Director del Senasar, el indiscutible héroe de la jornada. Nos preguntamos: ¿Cuál es el verdadero sentido de la intervención de Senasar en los mercados del empaquetado y fruta? La repuesta fue muy clara: la vigilancia sanitaria (controlar que no haya pestes que puedan propagarse afectando la actividad), y la emisión de certificados fitosanitarios para la exportación (que permiten el comercio internacional de estos productos).
Escribimos entonces una norma desde cero focalizada en solo estas dos cosas. El resultado: una normativa liviana donde los productores solo tienen que avisarle al Senasar lo que hacen y donde están (así, en un evento sanitario, el organismo puede trabajar con los productores para contener el foco), y donde también ponemos al Senasar a disposición para la emisión de certificados fitosanitarios. Fin.
Entre muchas otras, destaco las siguientes desregulaciones implementadas en este cambio: Se deja de pedir habilitación de instalaciones, mucho menos la necesidad de revalidarlas anualmente. Todos los trámites en curso caen automáticamente, las firmas registradas ya no necesitan hacer nada más. El productor puede cosechar cuando quiera ya que se eliminan los permisos de autorización de cosecha (sí, antes un burócrata te decía si podías cosechar y cuándo). Se elimina toda la normativa que tiene que ver con envases. Los envases pasan a ser una elección libre de los productores. (Sí, antes el Senasar te decía como envasar y te verificaba que le dieras bola).
Senasar estará disponible para certificar lo que exijan las autoridades sanitarias de los países importadores. Pero no va a poder exigir ningún trámite adicional. (Adiós a medir el tamaño de las cabezas de ajo que luego se usaban para hacer pasta, o pedirte la habilitación de una fábrica para certificar muestras). Se eliminan las restricciones a la exportación por tipología de fruta (antes solo se permitía la exportación de fruta premium). Se exportará lo que demande el mercado. De esta manera los productores van a hacer menos papeleo y el organismo podrá poner mas energía en la vigilancia sanitaria, donde agrega valor.
Fuente: Federico Sturzenegger en X.
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