Me niego a entregar mi país a las mafias de narcos que se disfrazan de movimientos sociales, que quieren venderse al mundo como los marginados de la sociedad y que esconden perversas intenciones de hacer de Bolivia un territorio donde el chantaje, la extorsion, la ausencia de estado y el manejo criminal del territorio sea lo dominante.
Por mi formación política, tengo mucha sensibilidad con los mas débiles, con los que no han tenido acceso al desarrollo, con los sectores mas vulnerables de la sociedad, con los sectores populares, con los excluidos y marginados. Por eso siempre me opuse al MAS y a Evo Morales, porque son unos impostores, unos falsos profetas, que predican una cosa y actúan de otra manera, les encantan los lujos de los privilegiados, gobiernan pa llenar su ego y sus bolsillos, se alían y protegen a delincuentes, han decidido tomar el narcotráfico como una «arma antiimperialista» para debilitar a los Estados Unidos y los países desarrollados y cuando huelen que la comunidad internacional está descubriendo sus delitos salen a la prensa a decir que «el gobierno quiere extraditar al primer presidente indígena», cuando a quien se puede extraditar es al primer presidente que hizo de Bolivia un narcoestado, que permitió y protegió a las bandas internacionales como el PCC y Comando Vermelho de Brasil, las FARC, el ELN, los carteles mexicanos y ser parte del cartel de los soles; ésa es la verdad histórica de los hechos.
La comunidad internacional sabe cual es el fondo de la batalla que está librando mi pais en estos momentos y lo han dicho abiertamente mas de trece países amigos. Es la democracia contra el narcotrafico.
Ningún país en el mundo ha perdido definitivamente la batalla contra el crimen organizado, en varios casos la violencia mafiosa ha superado o anulado temporalmente la capacidad del estado para garantizar plena gobernabilidad.
Hay algunas naciones como Haití, México, Venezuela y Colombia donde bandas criminales tienen control territorial y ejercen una violencia generalizada, el caso de Haití es el más significativo ya que las bandas criminales controlan casi el 90% de su capital Puerto Príncipe.
Hay otros países que se consideran «Estados fallidos» porque el estado ha perdido el monopolio de la fuerza, no pueden administrar su territorio, tienen una escasa capacidad institucional, no tienen seguridad alimentaria, ni la capacidad de satisfacer las necesidades básicas de su población. Entre ellos se encuentran Somalia, Yemen, Sudan, Siria, República Democrática del Congo y Haiti.
Estos países son los mejores territorios para que las mafias operen con total libertad, y eso es lo que pretenden desde el Chapare y desde otros territorios que durante los 20 años del masismo han tenido piedra libre para producir cocaína, marihuana y otras drogas que deberían haber sido perseguidas por el estado, pero mas bien gozaban de su protección.
Por eso estoy convencido que esta batalla, NO LA PODEMOS PERDER, que tanto el gobierno como la sociedad deben ser conscientes que nos estamos jugando nuestra sobrevivencia como un país que necesita salir adelante, que tiene una sociedad que ha votado en contra de un régimen que oprimió a todos, a los indígenas los chantajeó y los chantajea, a los empresarios los extorsionó, a los verdaderos opositores o los encarceló o los exilió.
Este fin de semana San Julián se convirtió en el mejor ejemplo de hasta donde está dispuesto el narcotráfico a llegar para conservar sus privilegios, gente con formación militar disparando contra la policía, civiles apoyando a las fuerzas del orden y un repliegue táctico racional, que no se debe convertir en innacción del Estado para no dar la sensación de derrota. El Estado y la sociedad deben recuperar el principio de autoridad y soberanía sobre todo el territorio nacional.
No podemos permitir que vuelva el oscurantismo a gobernar la patria, tenemos que ser firmes y convincentes como gobierno, como sociedad y como pueblo en general.
El tiempo está favor de la razón y la justicia.
Por Guido Añez Moscoso, abogado, ex diputado y ex ministro de Estado.
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